Bar Monasterio

Bar Monasterio

Si andas por Pamplona y no te pasas por el Bar Monasterio en C. Espoz y Mina, 11, te lo estás perdiendo. Este sitio es un clásico desde 1944 y orgullosamente vio nacer el primer pintxo caliente de la ciudad. Aquí lo que se lleva son las bebidas de calidad y los pintxos bien elaborados, todo en un ambiente maja. Con más de 1,200 seguidores en Instagram, la gente no para de hablar de sus tapas creativas y su increíble vermut casero. Así que ya sabes, si quieres un planazo relajado y rico, ¡el Monasterio es el lugar!

Bar Monasterio

Bar
Valoración media: 4,4
Opiniones: 621 Reseñas
Dirección: C. Espoz y Mina, 11, 31002 Pamplona, Navarra
Teléfono:

Horarios Bar Monasterio

DíaHora
lunesCerrado
martesCerrado
miércoles11:30–15:30, 18:30–23:00
jueves11:30–15:30, 18:30–23:00
viernes11:30–15:30, 18:30–23:00
sábado11:30–15:30, 18:30–24:00
domingo11:30–15:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Bar Monasterio

Dónde se encuentra el Bar Monasterio

Si estás por Pamplona, no te puedes perder el Bar Monasterio, un lugar que se lleva la palma. Está en C. Espoz y Mina, 11, en pleno centro. La comida que tienen va más allá de lo típico; aquí encontrarás pinchos de autor que te van a dejar flipando. Desde el ceviche de corvina hasta el tataki de atún, todo está muy bien elaborado y con una presentación de 10. Y lo mejor de todo: ¡la relación calidad-precio es brutal! Por unos 20-30 € por persona, sales comido y contento.

El ambiente es muy chulo, aunque puede haber algo de ruido. Pero no te preocupes, seguro que puedes charlar tranquilo con tus colegas. Y si tienes un grupazo, aquí tienen espacio para todos. Además, el servicio es de lujo, el personal se nota que es majo y está al tanto de todo. Sin esperas, a disfrutar al momento. ¡Aprovecha y pide el pincho de steak tartar! Te lo digo, ¡no te vas a arrepentir!

Ojo, que también tienen raciones y hamburguesas si no te van los pinchos. Aunque yo te recomendaría que te quedes en lo original. Un par de rabas y esa salsa de maracuyá para las patatas bravas te van a sorprender. Por unos 10-20 €, comes de lujo. Y si llegas y ves que no hay aparcamiento, te tocará buscar en la calle de pago. Pero hey, ¡no es nada que no se pueda resolver!

Así que ya sabes, si buscas un lugar que te sorprenda, el Bar Monasterio es tu sitio. ¡Perfecto para una cena con los amigos y disfrutar de unos pinchos de calidad!

Desde cuándo está en funcionamiento el Bar Monasterio

Vale, sigamos con el tema del Bar Monasterio. La verdad, me dejó un sabor agridulce. Por un lado, hay quienes han tenido buenas experiencias, pero la mía fue un despropósito total. Entramos allí creyendo que nos íbamos a comer el mundo con sus supuestos manjares, y se nota que esos que dejan buenas reseñas son amigos del dueño. Pedimos unas rabas de calamar de anzuelo y caviar de lima, y nos sacaron un plato de rabas congeladas fritas, como si no tuviesen dignidad. El acompañamiento fue un cuenco de mayonesa que ni siquiera pedí. ¡Menudo chasco! Si el pulpo y los gambones de su pan bao se fueron de vacaciones, que me manden de vacaciones a mí por haber entrado en ese bar.

El servicio, ni hablar. La camarera tenía el ánimo más bajo que un perro en un día de lluvia. ¡Por favor! Si no te gusta atender al público, busca otra cosa, pero no lo hagas aquí. También es un lugar donde el calor es asfixiante, parece que no existiese el aire acondicionado. Vamos, que pasas más tiempo sudando que disfrutando de la comida. En cuanto a precios, no son una barbaridad, entre 10-20€ por persona, pero no vale la pena si el servicio y la comida son un cero a la izquierda.

Ahora, por otro lado, están esas otras visitas que han salido encantadas. Hay quienes entran casi por casualidad y están contentos con todo. Hablan de un camarero amable y profesional, pintxos originales y una relación calidad-precio impresionante. Ellos le dan nada menos que 5 estrellas al lugar. Claro, parece que tienen suerte, porque la atención hace la diferencia y el ambiente amigable puede cambiar totalmente la experiencia. La comida se ve bien, como esos pinchos que entran primero por los ojos, y a un precio bastante aceptable. Otros dicen que el steak tartar fue lo mejor de su visita.

En resumen, la cosa parece que depende de cómo te toque el día. ¿Desde cuándo está funcionando el Bar Monasterio? Bueno, he estado mirando un poco y aunque no tengo la fecha exacta, ha estado por estas calles lidiando con los pinchos y las cañas un buen tiempo. Comparemos las buenas vibras con las malas y verás que hay de todo, como en cualquier bar que se precie. Aunque, honestamente, yo no volvería a arriesgarme.

Qué es un pintxo caliente y por qué es famoso en Pamplona

Vaya, tío, si no habías pasado por Bar Monasterio en un tiempo, ¡te has perdido de lo mejor! Ayer tuve la suerte de ir de nuevo y, sinceramente, me da pena haberlo dejado pasar. Empezamos con el frito de huevo que, además de ser un clásico, lo han mejorado con la nueva versión de la chef Lorea. Exquisito no le hace justicia. Luego, nos lanzamos a la aventura y le dijimos que nos sorprendiera con dos pinchos. Y vaya que lo hizo... ¡el de ragut en pan brioche me voló la cabeza! Esos sabores y texturas son de otro planeta. Y para rematar, la brocheta de lagarto con puré de pera y pimientos del cristal. Grandioso. Y qué decir del vino, un buen chardonnay de la tierra que lo acompañó perfecto. Aplausos para el equipo de barmans, un servicio de 10.

Por otro lado, si lo tuyo son los pinchos a pie de barra, el Bar Monasterio es tu sitio. Pedimos mini hamburguesas y un pan brioche de langostino y, sinceramente, me encantaron. Aunque había gente, el trato fue rápido y correcto. Con un precio que ronda entre 1 y 10 € por persona, no hay que quejarse. La comida y el servicio, ambos de 5 estrellas, ¿quién puede resistirse a eso?

La relación calidad-precio aquí es brutal. Hay una carta variada de tapas que flipas. El pancestino es uno que no te puedes dejar pasar. Además, está justo al lado del hotel restaurante Europa, así que es el sitio ideal para un aperitivo o unas copas antes o después de una buena comida. La mini hamburguesa, un pintxo que ya se ha ganado su fama con el tiempo, sigue siendo un must. Y, aunque el frito de jamón y queso en tempura me dejó con ganas de más, ¡todo lo que probamos estaba rico!

Y hablando de pintxos, un pintxo caliente es ese que no solo se ve bien, sino que es algo básico en la gastronomía de Pamplona. Desde el bao de pollo hasta el rabo de toro desmigado, estos sabores intensos son parte del alma de la ciudad. ¿Por qué son famosos? Porque son pequeños bocados que te llenan de sabor en un solo bocado, y aquí en Pamplona, los sabemos hacer como nadie. ¡Así que no te los pierdas en tu próxima visita al Bar Monasterio!

Qué tipo de bebidas se ofrecen en el Bar Monasterio

Y bueno, si hablamos del Bar Monasterio en C. Espoz y Mina, 11, ya sabemos que es la bomba. 5 estrellas en todo: comida, servicio y ambiente. Las tapas y pinchos son una locura de sabrosos, y las camareras son majísimas, de esas que te hacen sentir como en casa. El ambiente está de lujo, fresquito y agradable. Y lo mejor es que con 1 a 10 euros por persona, te vas con la barriga llena y la sonrisa en la cara. Si tienes que probar algo, ¡no te vayas sin los pinchos de autor y la tortilla de patatas!

El bar es perfecto para un buen plan de tarde, sin duda. Las croquetas que sacan especialmente para “La semana de la croqueta” están impresionantes, y aunque el servicio es un poco más relajado, sigue siendo atento y agradable. La comida, siempre a tope, así que no esperes menos. Los pintxos están excepcionalmente presentados, y esos vermús de grifo, ¡madre mía! Te entran ganas de quedarte allí un rato más, aunque la música a veces se eche un poco en falta.

Pero no todo es perfecto, claro. Recuerdo que durante los sanfermines probé un bocata de calamares que me decepcionó total: 9€ por un bocata congelado y con un "alioli" prácticamente inexistente. Ahí sí que se les debería caer la cara de vergüenza. Sin embargo, estas son excepciones que no hacen más que resaltar lo genial que es el sitio en general.

El personal es genial, siempre atento a cualquier necesidad. Y si eres celiaco, como una amiga mía que va a menudo, aquí lo tienen todo bajo control. Te mueres por ese pincho de tortilla de la semana y te aseguran que es sin gluten. No pasa nada, todo el mundo es bienvenido.

Y hablando de bebidas, la carta de vinos es muy buena. Los camareros saben lo que hacen y, si tienes dudas sobre qué probar, te asesoran de maravilla. Así que ya sabes, tienes que darte una vuelta por el Monasterio y disfrutar de esa comida riquísima y las buenas charlas. ¡No te arrepentirás!

Cómo es el ambiente en el Bar Monasterio

Te cuento que si vas al Bar Monasterio en C. Espoz y Mina, 11, no te vas a arrepentir. 5 estrellas bien ganadas por una atención que está a otro nivel y una ubicación que es perfecta para picar algo después de un paseo por Pamplona. Los pinchos son deliciosos, pero no puedo dejar de mencionar el ceviche peruano; es una bomba, de los que hacen que tu paladar se emocione. De verdad, felicita al cocinero de mi parte.

La velada que pasamos ahí fue la caña, el personal nos atendió muy bien y nos aconsejaron sobre lo que debíamos probar. No te duelas en pedir la croqueta de rabo y el pan brioche con cordero y especias; una maravilla. La bodega tiene buena variedad, y el ambiente es super agradable para disfrutar con amigos o con esa persona especial.

Lo que más me flipa de este sitio es lo innovadores que son con los pintxos: integran texturas y sabores modernos sin dejar de lado la esencia tradicional. Si te gusta experimentar, aquí tienes los mejores pintxos de Pamplona, en serio. La tapa de pato y el saquito de gambas están brutales, y el pan bao y el rabo de toro son también para quitarse el sombrero. Comparado con “el gaucho”, le llevan la delantera.

El local está moderno y ordenado, aunque algunos pintxos son un poquito más elaborados de lo que algunos preferirían. Eso sí, ten en cuenta que son de tamaño pequeño, así que los que tengan hambre a lo bestia van a necesitar un par más. El torrezno está de locos y también la tortilla rellena, aunque la apariencia no les hace justicia. Te recomiendo que dejes que el camarero, que es un crack con los tatuajes, te guíe.

¿El ambiente? Es superchido, con un rollo moderno que invita a disfrutar y relajarte. Al final, aunque hubo un par de fallos, como el servicio que podría mejorar un poco, vale mucho la pena incluir el Bar Monasterio en tu ruta de pintxos. ¡No te lo pierdas!

Cuántos seguidores tiene el Bar Monasterio en Instagram

¡Tío, tienes que probar el Bar Monasterio en C. Espoz y Mina, 11! Es de esos sitios donde la cosa va en serio. Cinco estrellas en todos lados, y a razón de, porque los pinchos son increíblemente buenos y de calidad. La peña que trabaja allí es súper amable, siempre con una sonrisa, y el ambiente… ¡ay, el ambiente! Muy chido para relajarte y pasarlo bien, así que repetimos seguro.

Te cuento que estuve allí con mis colegas, y tuvimos la suerte de caer en la semana del pintxo. La degustación era un espectáculo, especialmente las ostras con vieira. Flipamos, te lo digo en serio. Todo estaba para chuparse los dedos. Mi pareja y yo nos pedimos unas txapelas de pollo y ternera, y las dos estaban de rechupete, aunque tengo que decir que la de ternera ganó. El trato del personal fue increíble, gente honesta y cercana.

¿Y qué me dices del DJ? Bueno, la música la pusimos nosotros, pero eso no importa. El local es pequeño, pero está muy bien organizado y no te agobian. Pedí una mini hamburguesa y el toro Beltza… ¡menuda combinación! Esa mezcla de sabores no la olvidaremos. La Estrella de Galicia para acompañar es un clásico, y honestamente, se aprieta bien la tripa con su carta de raciones, que es corta pero intensa.

Eso sí, un detalle que no me gustó fue que, mientras estaba disfrutando del pincho de cordero, la camarera ya me pedía la tapadera del cristal. Eso fastidia un poco, pero el pincho estaba delicioso y la presentación era de nota. En resumen, un lugar donde comer en barra y disfrutar de la calidad total.

Por cierto, no sé si te interesa, pero el Bar Monasterio tiene una buena cantidad de seguidores en Instagram. ¡Ya van por más de 2.500! Así que si estás pensando en seguirlos, no dudes, que esto promete.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
Ver perfil en Google My Business

Artículos relacionados