Restaurante San Miguel de Aralar

Restaurante San Miguel de Aralar

¡Ey, colegas! Si andáis buscando un buen sitio para comer, no os perdáis el Restaurante San Miguel de Aralar, en Uharte-Arakil, justo al lado del Santuario. Aquí la cocina es totalmente navarra, con platos como hamburguesas, alubiada con todo, y un buen menú del día que siempre sorprende. Además, el ambiente es espectacular, con vistas al monte y una atención que no se olvida. Y si tienes alguna preferencia, solo diles y te preparan lo que quieras. ¡No dudes en pasar, que os van a tratar como reyes!

Restaurante San Miguel de Aralar

Restaurante
Valoración media: 3,9
Opiniones: 254 Reseñas
Dirección: Monte Aralar, s/n, 31840 Uharte-Arakil, Navarra
Teléfono: 948 37 30 32

Horarios Restaurante San Miguel de Aralar

DíaHora
lunesCerrado
martes10:00–20:00
miércoles10:00–20:00
jueves10:00–20:00
viernes10:00–20:00
sábado9:00–19:00
domingo9:00–19:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante San Miguel de Aralar

Dónde se encuentra el Restaurante San Miguel de Aralar

¡Oye, peña! ¿Qué tal? Hoy voy a hablarles de un sitio que se llama Restaurante San Miguel de Aralar, y madre mía, vaya tela. Imagínate que llegas con expectativas y te vas con un bajón del quince. Primero, en el menú no especifican los precios con el IVA ya incluido, ni una palabra. Te dicen que vale 33 euros por persona, pero eso no incluye ni la bebida, ¡vaya faena! Y encima, tuvimos que compartir los entrantes entre cinco porque no daban pa' más. ¿Y la calidad? Pensé que estaba en una broma de Txikote. Toda la comida era un desastre, lo tuvimos que dejar todo. Y para colmo, las manitas de cerdo... te las presentan como si le hubiesen amputado la pata del cerdo y le echan un chorrito de salsa. Patético. ¿Y el postre? ¡Ni de coña! Eso no era tarta de queso, era merengue con un sabor horrible. Al final, salimos los cinco sin comer nada y con un palo de 165 euros en la cuenta. La única buena fue la camarera, que estaba a todo y tenía una mesa de 24 y la nuestra. Pero ni con esas, no repetimos.

En otro momento, fui también y me enfoqué más en la primera impresión. Los baños, súper sucios, vamos, que da asco entrar. Solo había una persona atendiendo a un montón de mesas. La comida, fría y tardó un montón. El tema de la relación calidad-precio es un chiste malo. ¿33 euros por un menú decepcionante? ¿Y cómo se te ocurre servir un entrecot FRÍO? La situación es la única que se salva, porque las vistas son impresionantes. Pero, a pesar de eso, no lo recomendaría ni a mi peor enemigo.

Sin embargo, no todo es tan malo. En alguna ocasión, he visto que el lugar, siendo un oasis sin competencia a kilómetros, sabe cuidar un poco a sus clientes. Aunque el nivel de gente fluctuaba según el clima, el servicio seguía siendo decente. Los platos, al menos algunos, estaban bien. La alubiada, ¡un acierto! Se puede comer a un precio bastante razonable, de 17 euros. Y la comida sigue por el rango de 20-30 euros. Pero, a pesar de estas lucecitas, el mal sabor de boca general pesa más.

Entonces, ¿dónde está el Restaurante San Miguel de Aralar? Pues lo encuentras en Monte Aralar, s/n, 31840 Uharte-Arakil, Navarra. ¿Lo mejor? Las vistas. ¿Lo peor? Lo que te encuentras al entrar. ¡Buena suerte!

Qué tipo de cocina se ofrece en el Restaurante San Miguel de Aralar

Vaya, si llegas al Restaurante San Miguel de Aralar, prepárate para un auténtico festín. 5 estrellas se queda corto. Lo descubrimos por casualidad y, sinceramente, fue lo mejor que pudimos hacer. Las vistas son espectaculares, y de camino, te vas encontrando con caballos salvajes, rebaños de ovejas y vacas a pie de coche. Cuando llegas, parece que estás por encima de las nubes, y desde el restaurante, puedes comer frente a esos ventanales que te hacen sentir como si sobrevolaras la zona. Los platos son bien abundantes y, encima, deliciosos. Manolo, el camarero que nos atendió, fue un crack y nos hizo sentir como en casa.

Eso sí, si vas a ir, reserva antes porque ellos manejan la comida justita. Nosotros tuvimos suerte porque otra pareja no se presentó y conseguimos mesa. ¡Y qué mesa! Comimos unos platos combinados buenísimos y de calidad. Cuatro de nosotros salimos por 55 euros, así que el precio por persona estaba más que bien, en la franja de 10-20 euros. ¡Y el servicio igual de top, un 5 en todo!

Aunque no todo es perfecto, eh. Una amiga fue el domingo pasado y pidió un par de medias raciones y se quedó super decepcionada. Le clavaron 26 euros por unos minibocadillos del tamaño de su palma. Dijo que, entre la variedad de precios, había estado más que justificado durante otras visitas, pero ahora se notaba el cambio en el servicio y en los camareros. No se queda con las mejores notas, así que es un poco lotería según cuándo y qué pidas.

En cuanto a la cocina, ofrece un poco de todo, pero destaca por esas clásicas raciones que nunca fallan. Encontrarás platos como puerro y fideuá de primeras, y de segundos, entrecot y costilla asada, todo elaborado con cariño. Los postres también están a la altura, como la mamia y la tarta de chocolate con naranja. En resumen, es un lugar recomendado para disfrutar de buena comida y un ambiente increíble.

Cuáles son algunos de los platos destacados del menú

Entonces, ya te digo que el Restaurante San Miguel de Aralar está en un punto espectacular en Monte Aralar, pero no todo lo que brilla es oro, ¿eh? Te cuento: el servicio ha bajado en picado desde que cambiaban de dueños, y para una comida que debería ser un placer, terminamos esperando más de 2 horas. ¡Una hora solo para el primer plato! Y ni hablemos del pan, que parece que también se estaban tomando su tiempo. Así que, si no tienes prisa y tienes paciencia, quizás lo lleves mejor, pero anda con ojo.

Por otro lado, para los que solían ir con frecuencia, como yo, la cosa se ha vuelto una verdadera pena. Pedimos unos bocatas y el lomo acabó en un plato que no debería haberlo visto, especialmente para mi amiga vegetariana. Digo yo, ¿tan difícil es servir lo que se pide? Y el precio, ¡32 euros por dos cañas y un cortado! La ubicación es ideal y solíamos pasar buenos momentos ahí, pero si sigue así, no vuelven a ver mi cara.

A pesar de todo, hay quien aún elogia el lugar, especialmente por las vistas y el ambiente. La atención es buena, cuentan con un menú muy accesible, y cuando estás allí, parece que te cuidan bien. Pero, ya te digo, un poco de limpieza y renovación no le vendría mal, que hay zonas que se ven descuidadas. La vibe del sitio aún atrae a algunos, como esos matices que a veces se olvidan.

Pero bueno, si quieres saber qué te puedes meter al estómago, el pintxo de chorizo es un must, y los menús del día son bien valorados. Y aunque las hamburguesas suenan tentadoras, hay que tener cuidado con el servicio, que últimamente no está a la altura. Quizás un día de estos, con un poco de suerte, tengamos una experiencia más positiva y podamos disfrutar de esas buenas vistas mientras disfrutamos de una comida rica.

El restaurante ofrece un menú del día

Ya te digo, el Restaurante San Miguel de Aralar tiene su encanto, pero también sus cosillas. He probado el menú del día, que se supone que es lo que sacan a 24€. Sin embargo, con todo lo que he escuchado, no sé si volvería a tirarme a la piscina. Te ponen agua embotellada en lugar de ofrecerte agua del grifo, que por ley tienen que hacerlo. Eso ya me parece un poco trampa, ¿no? Y cuando lo reclamé, la cosa se puso tensa. Al final, nos devolvieron los 2,60€ del agua, pero no fue por buena voluntad, sino tras insistir como si fuéramos a pedir cuentas a un banco.

Ahora, no todo es negativo. Me he perdido en sus vistas y he disfrutado de su entorno. Un paseo por la Sierra de Aralar y un buen almuerzo son un combo que no falla. Las raciones son decentes, aunque hay que tener cuidado con los macarrones del menú infantil y el escalope que, bueno, como para no tirar cohetes, ¿sabes? Pero también sirven cosas ricas como hamburguesas y alubiada, que eran un acierto en mi última visita con la familia.

La atención, eso sí, merece un 10: rápidos y con ganas de hacerte sentir bien. Y, si vienes con peques, olvídate de preocupaciones, que hay espacio para que jueguen. Hay opciones para celíacos, un punto a favor. Así que el lugar te deja un sabor agridulce, dependiendo del día que te toque vivir. En resumen, si buscas un menú del día, aquí lo ofrecen, pero ven preparado para algunas sorpresas. Ah, y no olvides tus bocadillos por si las moscas.

Qué características tienen las hamburguesas del restaurante

La verdad es que salir a comer al Restaurante San Miguel de Aralar resulta ser una verdadera aventura. La última vez que fui, la cosa se puso fea. Una sola camarera para atender a todos, incluyendo la zona del bar, y ya te imaginas el servicio lentísimo. Era un domingo soleado, perfecto para disfrutar de un plato combinado, pero tras más de 30 minutos de espera en la cola, cuando por fin llega nuestro turno, la misma camarera nos suelta que la cocina acaba de cerrar. ¡Y todo esto a las 14:20! Un auténtico desastre y una falta de respeto total al tiempo de todos.

No es la primera vez que la lían en este lugar. Recuerdo que en otra ocasión, después de esperar un montón, nos dijeron que se les había acabado el pan. ¿En serio? A veces parece que no tienen ni idea de cómo gestionar un servicio decente. La verdad, me da pena, porque este restaurante tiene su encanto, pero va de mal en peor.

Por si fuera poco, hicimos una escapada desde Donosti y habíamos encargado dos tortillas de patatas con antelación. Al llegar, nos traen unas tortas secas y frías que parecían haber sido cocinadas el día anterior. Cuando le preguntamos al camarero por sidra y Coca-Cola, nos dio la misma respuesta: “no hay”. Fue un desastre total, así que pagamos y nos largamos. Dudo que volvamos, y eso que antes éramos asiduos.

Claro, hay que admitir que hay algo positivo en este lugar. Las vistas son increíbles y hay algunos que vienen aquí a meditar. 4 estrellas para el ambiente, a pesar de todo. La comida puede ser decente a veces, como el caldo de carne y chorizo cocido, pero no esperes nada del otro mundo. Si estás buscando una buena hamburguesa, no esperes mucho. No tengo claro cómo son, pero seguro que no son las mejores, considerando todo lo que se ha dicho aquí. Así que, ya sabes, mejor elige otro sitio para tus antojos. ¡No te la juegues!

Qué es la alubiada y por qué es popular en este restaurante

Y hablando del Restaurante San Miguel de Aralar, hay de todo un poco, ¿eh? Unos lo aman y otros... bueno, lo odian. Las vistas desde allí son simplemente espectaculares, lo que siempre es un plus cuando comes, pero el servicio es un tema recurrente. Un grupo grande de amigos que íbamos después de patear por el monte nos dejó con una sensación agridulce: comida rica y buen precio, pero el servicio fue un desastre. Una sola camarera para atender a todos, incluía un grupo de 50 personas. Fatal, la comida tardó un montón y para colmo, la mesa que reservamos estaba llena de huesos de aceituna. ¡Venga ya! Un pelín de limpieza, por favor.

Luego hay otros que han tenido mejor suerte. Gente que repite y lo hace por esa magia especial que tienen los propietarios. Dicen que hacen sentirte como en casa y que la comida está de 10/10. Se ve que han enganchado a varios, incluso alterando sus planes de viaje para volver. Eso sí, siempre con una sonrisa y disfrutando de la buena comida. A veces, la comida viene fría, pero… ¿Quién no ha tenido días así, verdad?

Por otro lado, si eres de esos que van a última hora, ¡cuidado! Una vez preguntamos para comer después de la hora de cierre y nos pusieron una cara de pocos amigos. Al parecer, cerraban temprano y aquí no había nada que hacer. Un par de comensales se fueron desilusionados por la atención. ¡Al final es un restaurante que te puede dejar un buen sabor de boca o un mal recuerdo!

Ah, y si te preguntas por la alubiada, esa es una de las estrellas del lugar. Este plato es un guiso de alubias, muy típico aquí, y popular entre los que vienen a dar una vuelta por la zona. Es algo así como la comida reconfortante que te hace sentirte bien después de estar en la naturaleza. ¡Una delicia que no puedes dejar pasar si te decides a volver y a probar lo bueno!

Cómo es el ambiente del Restaurante San Miguel de Aralar

Ya te digo que el Restaurante San Miguel de Aralar tiene sus más y sus menos. Por un lado, el consomé está muy rico, ideal para calentar el cuerpo con el frío de la calle. Pero después, las cosas se empiezan a torcer. Nos sentamos a las 14:30 y, hasta que nos tomaron nota, pasaron 60 minutos. Toma ya, ¿verdad? Tres horas para comer no es una broma, y el comedor ni siquiera estaba a tope. El menú de fin de semana parece que lo han hecho para sacar la billetera, 32€ por tres platos que dejan un poco que desear. La ensalada de espinacas y el revuelto de bacalao estaban buenos, pero las costillas… mejor olvidarlas.

Luego, el trato del personal podría ser un poco más amigable. Uno de los responsables del bar se puso a recriminar a unos colegas por usar una mesa que no estaba lista. Si estás en un sitio turístico, un mínimo de buen rollo se espera, ¿no? Además, solo aceptan tarjeta a partir de 10€, así que ten cuidado si decides tomarte un café ligero después de comer. Un 1 estrella seguro que les caería a este tipo de situaciones.

Pero para equilibrar un poco la balanza, hay que resaltar que después de una buena subida en bici, hay que reconocer que hay gente que sale contenta. Buena comida, buen vino y un trato aceptable a pesar de la multitud. La tarta de crema de orujo la pondría en un pedestal. Además, en cuanto a higiene, la cosa no está tan bien. Comí sobre migas de otros comensales y eso no tiene perdón, ¿por qué no pasan una bayeta, aunque sea un momento antes? La verdad, te puede arruinar la experiencia.

Entonces, ¿cómo es el ambiente del Restaurante San Miguel de Aralar? Pues, tiene sus altibajos. La decoración podría estar bien si no fuese por el descontrol en el servicio y la limpieza. El lugar tiene un potencial increíble con vistas bonitas, pero el trato y la higiene son clave. Si te pilla un buen día, puede que salgas contento, pero cuidado con las sorpresas. Aquí hay que ir preparado para lo que pueda ser una montaña rusa de experiencias.

El restaurante tiene vistas panorámicas

La verdad, vais a querer pensarlo dos veces antes de ir al Restaurante San Miguel de Aralar. Te cuento, llamé a las 13:37 preguntando si estaba abierto y si tenían ensaladas y raciones. Me dijeron que sí, que todo bien. Pues, después de 35 minutos de subir desde Leiza, cuando llegamos, la misma chica que atendió el teléfono nos dice que la cocina estaba cerrada ¡hace una hora! Con las mesas sucias y servilletas tiradas donde te sientas, eso no es lo que esperas cuando sales a comer. Imagínate tener que regresar a casa sin comer. Muy mal hecho, la verdad.

Pasando a otro tema, aunque el lugar tiene vistas impresionantes, la atención deja muchísimo que desear. Intentamos ir al baño, pero tenían un cartel de suelo fregado que nunca quitaron. Estuvimos consumiendo en el bar y, aunque preguntamos varias veces, nadie se movió para solucionarlo. Y lo peor, mientras el bar estaba vacío, las camareras estaban más pendientes de recoger que de atender. Es como si no supieran que primero hay gente que quiere ser atendida y después se puede limpiar.

Y si pensáis en la comida, hay que tener cuidado. Esperamos bastante rato para que nos sacaran unos bocadillos y cuando llegaron, ¡estaban crudos! Un entorno tan bonito arruinado por un servicio y una comida pésimos. De verdad, para lo que te cobran, que a veces son 24 euros para los adultos, te esperas al menos algo que no sea comida recalentada y de mala calidad. El postre fue lo único que estuvo bien.

Y ni hablemos de la higiene. Aunque comimos en el bar, la situación no daba confianza. Mesas sucias y un caos de gente. Cuando tienes que ir al baño, y decides limpiarte tú mismo la mesa con servilletas del baño, ya es un síntoma claro de que las cosas no están bien.

Así que, ¿tiene el restaurante vistas panorámicas? Sí, las vistas son de las mejores que puedes encontrar, pero cuidado: lo que rodea a esas vistas no es para tirar cohetes. La experiencia gastronómica deja mucho que desear, así que puede que prefieras disfrutar del paisaje desde lejos.

A qué

Y bueno, volviendo al tema del Restaurante San Miguel de Aralar, el sitio tiene su encanto en medio de la naturaleza. La verdad es que es un buen sitio para comer o tomarte algo después de dar una vuelta por la Sierra de Aralar. El menú del día es una maravilla, y la relación calidad-precio es de esas que agradeces cuando cuentas los euros al final. Además, el sitio está limpio y agradable, perfecto para relajarse un rato mientras disfrutas de las vistas impresionantes de los valles alrededor.

La atención es un punto fuerte; el personal es muy simpático y amable. Si vas en familia, como yo, puedes estar seguro de que los peques quedarán contentos con la comida. He vuelto después de la pandemia y, para mi sorpresa, siguen siendo igual de majos y atentos. A veces nos llevamos unos bocatas para comer fuera y el camarero nos echó una mano sin problemas. Es un gran sitio, la verdad.

En cuanto a la comida, no hay queja. Las hamburguesas y platos son de buena calidad, y se nota que usan productos seleccionados. El famoso 'caldo-salda' es un quitafrios estupendo, y por supuesto, no hay que olvidar lo sabrosos que se ven los platos que no pedí. Después de subir hasta allí y caminar un rato, es un lujazo encontrar un lugar donde puedes disfrutar de un buen café o un plato combinado. Y todo esto por un precio muy razonable, entre 10 y 20 € por persona.

Ahora, hay que tener en cuenta que la carretera de acceso desde Huarte-Arakil es un poco estrecha y puede ser peligrosa. No es recomendable para autocares ni caravanas, así que si vas en coche, mejor ir con cuidado. Y aunque alguna vez te puedas encontrar con camareros con mala onda, la mayoría de las veces, puedes disfrutar de un muy buen servicio. Así que, ¿a qué estás esperando? Dale una oportunidad al San Miguel de Aralar, que las vistas y la comida valen la pena.

Qué tipo de atención se puede esperar en el restaurante

Así que, mira, el Restaurante San Miguel de Aralar… terrible. Fuimos un grupo de amigos, esperando pasar un buen rato, y nos encontramos con un horror absoluto. La comida llegó fría y súper tarde. ¿Los macarrones? Parecían sacados de una película de terror, de esas que te hacen querer taparte los ojos. Y ni hablemos de los precios desmesurados. O sea, ¿qué se creen? Te cobran por algo que ni siquiera se puede comer. Un verdadero insulto a todo lo que significa disfrutar de una buena comida.

La atención fue otro cuento. Había tres camareras dando vueltas, pero parecía que estaban en otro planeta. Si querías pedir algo, tenías que tener paciencia, porque ¡prácticamente se podía hacer un maratón de espera! 30 minutos para que te trajeran lo que pediste. Y todo esto en un lugar que, eso sí, tiene unas vistas espectaculares. Una pena que el servicio esté tan mal organizado. Un desastre total.

Y los helados… no sé si estaban caducados o simplemente olvidados en el fondo de un congelador. El aspecto daba ganas de salir huyendo. En resumen, evitar el lugar como si fuera una plaga. Si te preguntas qué tipo de atención puedes esperar allí, la respuesta es bien clara: pésima. Así que a menos que quieras arriesgarte a una experiencia gastronómica para olvidar, mejor elige otro sitio.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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