La Quinta del Monje

La Quinta del Monje

Si andas por Burgos, tienes que darle una oportunidad a La Quinta del Monje, un bar-restaurante de Calle San Lorenzo, 19, 21. Aquí no solo vas a disfrutar de unos platos que tienen mucha identidad y una materia prima de primera, también puedes saborear unas tapas sorprendentes, una tierna morcilla y un tataki de atún que está para repetir. La relación calidad-precio es bastante buena, no es un sitio caro y puedes pagar en efectivo o tarjeta. Eso sí, si vas el fin de semana, ¡recuerda hacer tu reserva! ¿Ya estás salivando?

La Quinta del Monje

Bar restaurante
Valoración media: 4,3
Opiniones: 2.890 Reseñas
Dirección: Calle San Lorenzo, 19, 21, 09003 Burgos
Teléfono: 947 20 87 68

Horarios La Quinta del Monje

DíaHora
lunes12:00–16:30, 19:00–23:30
martes12:00–16:30, 19:00–23:30
miércoles12:00–16:30, 19:00–23:30
jueves12:00–16:30, 19:00–23:30
viernes12:00–0:30
sábado12:00–0:30
domingo12:00–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Quinta del Monje

Dónde se encuentra La Quinta del Monje

¡Ey, colega! Si andas por Burgos y buscas un buen sitio para tapeo, La Quinta del Monje es tu parada obligada. Este bar restaurante se encuentra en Calle San Lorenzo, 19, 21, justo al lado de la plaza del Ayuntamiento. No es muy grande, pero la vibra que tiene te hace sentir como en casa.

La movida aquí es que tienen una gran variedad de pinchos que son una locura. Todos están de rechupete, pero lo que no puedes dejar pasar son los torreznos y la mini hamburguesa de vaca; ¡son de otro planeta! La cocina es creativa y el sabor, ni te cuento. Las camareras son súper atentas y te saben aconsejar muy bien sobre qué pedir. Se nota que quieren que disfrutes la jugada.

Si no quieres gastar una fortuna, aquí te mueves entre 10 y 20€ por persona y te vuelves a casa con la panza llena. Sin esperas, porque aquí el servicio va como la seda. En fin, es un sitio donde te tratan genial y salgas como nuevo. Si prefieres algo más relajado, tienen hamburguesita especial y unas patatas bravas que pican pero no matan; estoy seguro de que repetirás.

Eso sí, como en todo lugar, hay opiniones variadas. Algunos han tenido malas experiencias, como unos pinchos fríos y un tiempo de espera largo, pero parece que eso no es la norma. Por mi parte, te digo que el trato y la calidad son de 5 estrellas en lo general.

Así que ya lo sabes, si te encuentras por Burgos, La Quinta del Monje es un buen sitio para disfrutar de buena comida y pasarla bien. ¡No te lo pierdas!

Cuál es la dirección exacta del bar-restaurante

Si estás buscando un buen sitio para tapear en Burgos, La Quinta del Monje es una parada obligatoria. Este bar restaurante está en Calle San Lorenzo, 19, 21, 09003 Burgos, en pleno centro de la zona de tapas. El ambiente es del rollo modernillo, así que te sientes a gusto desde el primer minuto. Tienen una gran variedad de pinchos que te harán la boca agua, y lo mejor es que no tienes que esperar mucho para ser atendido; ¡el tiempo de espera es casi nulo!

Si hablamos de precios, no te preocupes, aquí puedes comer bien por unos 10-20 € por persona. La mayoría de los pinchos rondan entre 1-10 €, así que es un lugar que se ajusta a cualquier bolsillo. Eso sí, ten en cuenta que aparcar por la zona es un auténtico reto, y si no quieres dar vueltas eternas, mejor busca un aparcamiento de pago para no perder tiempo.

Aunque es cierto que hay opiniones mixtas, en general el servicio y la comida suelen ser bastante buenos. La mayoría de la peña les da 4 estrellas; eso sí, ¡cuidado con los torreznos! Hay quien ha tenido malas experiencias con ellos, así que pídete otra cosa si tienes dudas. Pero, si preguntas, el trato del personal suele ser bastante amable, aunque a veces se ven un poco desbordados.

En resumen, si quieres pasar un buen rato comiendo unas tapas ricas, con un ambiente agradable y buena compañía, La Quinta del Monje no te va a decepcionar. Y recuerda, la dirección es Calle San Lorenzo, 19, 21, 09003 Burgos. ¡No te lo pierdas!

Qué tipo de platos se pueden disfrutar en La Quinta del Monje

Si estás por Burgos y te gusta comer bien, tienes que pasar por La Quinta del Monje en la Calle San Lorenzo. En serio, ¡aquí no hay tregua para los que disfrutan de la buena comida! El torrezno es de otro mundo; crujiente por fuera, jugoso y tierno por dentro. La salsita con la que lo acompañan es el toque que te va a dejar con ganas de más. Este es el mejor torrezno que he probado, y mira que he probado unos cuantos.

Y si te van los pinchos, aquí tienes una carta que flipas. No dejes de probar el tataki, el taco al pastor, ¡y esa hamburguesa de chuletón que es una bomba! La carta de tapas no se queda atrás y los precios están súper bien, entre 10 y 20 euros por persona, así que te puedes pegar un buen festín sin arruinarte. Además, el servicio es top, te atienden con una sonrisa y te ayudan a elegir lo mejorcito.

El ambiente es genial, siempre está a tope. Nos pedimos un par de vinos y una morcilla a la brasa que es la mejor de Burgos, sin dudas. Ah, y las chicas que te atienden, Elena y Warde, son super amables, ¡te hacen sentir como en casa! Te aseguro que si buscas un lugar donde hacértelo bien y disfrutar, este es el sitio.

Ahora, ¿qué te puedes encontrar en La Quinta del Monje? Un poco de todo, desde torreznos y croquetas hasta hamburguesas de carrilera y vegetales, pasando por bolitas de carne guisada y esas deliciosas bravas. Aquí hay tapas para todos los gustos y es un excelente punto para salir de pinchos con tus colegas. ¡No lo dejes pasar!

Qué hace que la comida en La Quinta del Monje tenga mucha identidad

Y ya, hablando de La Quinta del Monje, esto es un clásico de Burgos que tienes que probar sí o sí. Cada vez que pones un pie en este lugar, sabes que vas a disfrutar. Tapas como la morcilla, chuletón y el foie a la brasa son un must. Lo que me encanta es que puedes venir con 3 o 4 colegas y hacer un festín de tapas sin dejarte una fortuna. Por unos 10-20 €, comes y bebes relajado, y no me digas que eso no es para celebrar.

El ambiente está genial y hay una vibra que te atrapa. Siempre hay movimiento, pero no es agobiante. La música y la decoración hacen que te sientas como en casa. La carta de pinchos es impresionante, con unas combinaciones que se salen de lo habitual. Como el tataki de atún, que está de muerte. Si eres más tradicional, las patatas bravas y los torreznos tampoco te van a defraudar.

Y no solo eso, el servicio está al tiro. Los camareros son súper atentos, y si tienes la suerte de que te atienda esa camarera pelirroja con un gran salero, estás de suerte. Te hacen sentir como en familia. Si te preocupa la calidad-precio, aquí la relación es brutal. La comida es excelente y, con una buena variedad de tapas, siempre tienes algo nuevo que descubrir.

Entonces, ¿qué hace que la comida en La Quinta del Monje tenga tanta identidad? Pues, es simple: cada tapa está creada con cariño, usando productos de calidad y se sirven en un ambiente que vibra con la cultura burgalesa. Aquí no solo comes, sino que vives la experiencia. Se siente auténtico y eso es lo que lo hace especial.

Qué tipo de materia prima utilizan en sus platos

Y bueno, aquí seguimos con lo de La Quinta del Monje, ese bar restaurante en la Calle San Lorenzo que tanto nos gusta visitar cuando estamos por Burgos. La otra noche, de camino a Asturias, decidimos hacer una parada ahí. Nos sentamos rápido porque otros clientes se estaban yendo, y pensamos que sería un buen plan. Pero, o sea, pedimos unos pinchos en la barra y la cosa no salió como esperábamos. Primero nos sirvieron la bebida, genial, pero el pincho de solomillo y foie, que se supone que era lo mejor, nos llegó frío. ¡El foie, mínimo! Después de 15 minutos, tuvimos que reclamar otros pinchos que ya tienen preparados, y nos los traen fríos de nuevo. Ya me dirás, con el local medio vacío, ¿qué les costaba calentar algo?

En resumen, quedamos un poco decepcionados con la calidad de los pinchos y el servicio. La verdad, es una pena porque siempre que llegamos a esta maravillosa ciudad, siempre cae una copa de vino y un par de pinchos. Pero, después de esta experiencia, creo que las luces se han apagado. No volvemos. Lo siento, pero con lo que nos pasó, no puedo recomendarlo para una cena con amigos. El ambiente estaba bien, pero tampoco compensa si lo que buscas es comer y disfrutar de buena comida.

Sin embargo, no se puede negar que hay opiniones más positivas. Otros amigos han probado los pinchos y han salido encantados. La hamburguesa de chuletón y el secreto con salsa de sésamo y ponzu son la bomba. Pero hay que tener cuidado con el madriñero, que esa cosa pica que flipas. Y hablando de ambiente, el servicio es un punto positivo, ya que muchas personas comentan que las camareras son super maja. Ellas intentan compensar lo que a veces falta en la cocina.

Sobre la materia prima que utilizan, pues parece que es bastante variada y de buena calidad, aunque más de uno ha notado que algunas opciones, como guiozas que sabían igual, podrían mejorar. En general, es un sitio que ha tenido sus altibajos, pero sigue siendo una opción a considerar para pinchos tradicionales y un poco de fusión. Eso sí, la próxima vez que pase por allí, seguramente me lo pensaré dos veces antes de pedir.

Ofrecen tapas en La Quinta del Monje

Así que ayer pasé por La Quinta del Monje, y, bueno, la cosa fue un poco de montaña rusa. Arrancamos con la cena, y no voy a mentir, la comida era bastante normalita para lo que pagué. Te hablo de entre 20 y 30 euros por persona. La morcilla tenía un picor que, sinceramente, no esperaba, y el pan bao… bueno, estaba más roto y correoso de lo que debería. La hamburguesa de vaca premium, por su parte, tenía guindilla que no mencionaban en la carta, ¡y vaya que picaba! Las croquetas, no sé si eran caseras, pero desde luego estaban más frías que mi ex. La única salvación fue el postre, que estaba bastante bien.

Pero no todo fue un desastre, porque un par de días después volví y me dio por probar los pinchos. Ahí sí que se notó la diferencia: muy buena variedad y, en especial, el pincho de morcilla es un must. El ambiente estaba vibrante, aunque el servicio era un poco lento. Parecía que los camareros no daban abasto, pero de verdad, vale la pena esperar un pelín porque la comida era deliciosa. Y eso que la variedad de vinos también estaba de lujo. El precio de esta última ronda, entre 10 y 20 euros, no está nada mal para el nivel.

Así que, si te preguntas si en La Quinta del Monje ofrecen tapas, la respuesta es sí: tienen un montón de pinchos para picar. Así que ya sabes, si quieres un plan de cañas y buenos pinchos en pleno centro de Burgos, este sitio es un buen acierto. Perfecto para ir en grupo, ¡te lo aseguro!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
Ver perfil en Google My Business

Artículos relacionados