
¿Estás listo para vivir una experiencia vinícola única? Bodegas Bohedal es el lugar perfecto para ti. Ubicados en Cuzcurrita de Río Tirón, aquí la familia te recibe con los brazos abiertos en su bodega, donde cada botella tiene una historia que contar. Si buscas vinos de calidad y una cocina tradicional riojana con un toque moderno, este es tu sitio. Además, ofrecen un montón de experiencias personalizadas, desde catas hasta cenas maridaje, ¡ideales para disfrutar con amigos o en familia! No te lo pierdas, ¡aquí comienza tu viaje al mundo del vino!
Bodegas Bohedal - WineBar - Restaurante
Página web
Horarios Bodegas Bohedal - WineBar - Restaurante
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 10:00–14:00, 19:00–22:00 |
| martes | 10:00–14:00, 19:00–22:00 |
| miércoles | 10:00–14:00, 19:00–22:00 |
| jueves | 10:00–14:00, 19:00–22:00 |
| viernes | 10:00–15:00, 19:00–23:00 |
| sábado | 10:00–15:00, 19:00–23:00 |
| domingo | 10:00–15:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Bodegas Bohedal - WineBar - Restaurante
Dónde se encuentran ubicadas las Bodegas Bohedal
¡Ey, amigos! Les tengo que contar sobre Bodegas Bohedal en Cuzcurrita de Río Tirón. Si andan por La Rioja, este lugar es un must en toda regla. Aquí, Leire y Mikel, los encargados, son unos cracks. Tienen una bodega familiar que da más sabor que cantidad. La visita que hicimos el sábado fue brutal, con cata premium y todo. No solo disfrutamos del vino, sino que nos quedamos a comer el día siguiente, y la comida estaba de lujo. Todo servido en estilo tapeo, así que ya se imaginan, ¡riquísimo! No puedo esperar para volver.
Y, hablando de su Wine Bar, no se queden con lo típico. Esto es más como un bistrot à vins o una tapería gurmanda, donde cada platillo es una locura. Desde las piparras en tempura hasta las natillas, pasando por unos chipirones y su bacalao a la riojana que está que flipas. Y ni hablar del pan, hecho en la tahona del pueblo con masa madre. ¡Una delicia! Leire es encantadora y si le preguntas, te suelta un montón de historias mientras te hace sentir como en casa.
Recuerdo que fuimos dos familias y la experiencia fue top. Leyre nos llevó por la bodega y fue todo tan cercano y bien explicado. La comida, nada de tonterías, casera y con mucho cariño. Totalmente recomendable, gente.
Nosotros simplemente queríamos algo más auténtico que la típica bodega y Bodegas Bohedal fue el lugar ideal. Conocimos a Blanca, la dueña, y fue súper agradable. Nos trajimos una caja de seis botellas de sus vinos, que están de miedo. Así que si se preguntan dónde se encuentran las Bodegas Bohedal, aquí tienen: en C. los Lirios, s/n, 26214 Cuzcurrita de Río Tirón, La Rioja. ¡No se lo pierdan! ✨
Qué tipo de experiencias vinícolas se ofrecen en Bodegas Bohedal
Mira, si no has estado todavía en Bodegas Bohedal, te estás perdiendo algo grande. Fuimos a cenar y decidimos sentarnos en la terraza, justo al lado de esos viñedos que tienen. ¡Qué gozada! El ambiente es de lujo, un sitio con mucho encanto. Pedimos de todo un poco: verduras en tempura, morcilla, ensalada de tomate... ¡y seis platos diferentes en total! ¡Ah! Y a pesar de ir cuatro adultos y cuatro niños, solo nos cobraron 105 euros, con una botella de vino incluida. La comida estaba riquísima y la atención del personal fue de lo mejor. Vamos, que si no volvemos, ¡me encadeno!
Y hablando de volver, la Master Class que nos dio Félix fue increíble. Este tío sabe un montón y se nota que disfruta lo que hace. Gracias a él, disipé muchas dudas sobre el proceso vinícola. Ya me muero de ganas de que me llame para probar ese cava que prometió. Y Leire, ¡menuda crack! Se nota que controla todo el tema. La verdad, la recomiendo sin dudar.
También hacemos visitas con Leire a la bodega, y ella nos cuenta todo al detalle. Es una bodega pequeña y familiar, con poco producción, así que puedes sentirte como en casa. La visita es bonita y luego, claro, hay que pedir unas raciones para picar en su jardín. La relación calidad-precio es pefecta, y es ideal si vas con niños, que se lo pasan genial.
En resumen, en Bodegas Bohedal puedes disfrutar de diferentes experiencias vinícolas. Desde visitas y catas donde te explican todo el proceso hasta la famosa "Experiencia Bohedal", que incluye una visita a la bodega y una cata de vino con amigos. Y recuerda, con la atención tan cercana de Blanca y su equipo, siempre te sentirás como en casa. Totalmente recomendable, ¡vívelo tú mismo!
Qué hace que los vinos de Bodegas Bohedal sean especiales
Si aún no has estado en Bodegas Bohedal, te estás perdiendo de algo especial, de verdad. La visita y cata que ofrecen es simplemente increíble. Te tratan como de la familia, y eso se nota desde el minuto uno. Tamara es un encanto; te cuenta la historia de la bodega y de la tradición bodeguera de La Rioja alta con tanto cariño que te hace sentir parte de todo. Además, hacer la cata de vinos y aceites en su terracita mientras charlas es el plan perfecto para disfrutar y saborear la vida.
La bodega tiene esa mística única, llevamos casi un siglo y medio trabajando a la antigua usanza, y eso se refleja en sus vinos. La visita guiada es un must, y si te pones a probar el gran Bohedal blanco o el reserva tinto, te aseguro que no hay vuelta atrás. Y hablando de vuelta, seguro que querrás repetir, porque la experiencia es única. Leyre y su marido son dos joyas y te cuentan todo sobre el proceso de elaboración de sus vinos mientras disfrutas de unas judías de la tierra, un risotto de lo más sabroso y una torrija que te deja pidiendo más.
El ambiente del lugar es genial. La gente que trabaja allí está siempre con una sonrisa y dispuesta a ayudarte. Leire se lo curra un montón explicando cada detalle, y eso se valora un montón. La cata en el jardín es el remate; todo junto hace que la experiencia sea perfecta. Agradecemos haber encontrado este lugar gracias a la recomendación del hotel, y pensamos volver sin duda en nuestra próxima visita a La Rioja.
¿Qué hace que los vinos de Bodegas Bohedal sean tan especiales? Pues que están hechos con pasión y respeto por la tradición, en una bodega familiar que sabe lo que hace. La calidad de sus productos y la atención al detalle en cada etapa del proceso son lo que realmente marcan la diferencia. Cada sorbo de sus vinos te transporta a la tierra y la historia que tienen detrás, y eso, amigo, no se encuentra en cualquier sitio. ¡No te lo pierdas!
Qué tipo de cocina se puede disfrutar en la bodega
Y cuando pones un pie en Bodegas Bohedal, te das cuenta de que has hecho una elección de oro. No solo es un wine bar cualquiera, aquí te reciben como si fueras de la familia. ¡Es un 5 estrellas seguro! La ruta por la bodega estaba llena de pasión gracias a Leire, que hizo que todo fuera fácil de entender y emocionante. O sea, si te gusta el vino, te mueres con su conocimiento. Y ni te cuento del menazo, ese menú tradicional que te hace querer pedir más. Enhorabuena a la pareja que eligió este planazo.
Y mira que hay pocas bodegas que se manejan como esta. Lo llevan todo mujeres, y eso es un acierto total en estos tiempos. Una de ellas nos explicó cada rincón y cada proceso, y se notaba que lo hacía con cariño. El vino rosado de la cata fue un bombazo, tanto que intentamos pedirlo en un restaurante cercano, pero ¡vaya decepción! Si buscas un trato cercano y un ambiente íntimo, aquí lo tienes todo.
Además, hay que decir que esta bodega es una joya para descubrir el proceso auténtico del vino, lejos de las grandes etiquetas. Su vino es pura delicia y el entorno lo hace aún mejor. Volveré, 100%, gracias a Blanca por la experiencia. Te traen a la realidad de una bodega familiar que mezcla tradición con buen hacer. Un planazo para hacer en familia y disfrutar hasta el último sorbo.
Hablando de la comida, si te preguntan qué tipo de cocina ofrecen, pues te lo digo: aquí la cosa va de comida casera recién hecha. Desde el solomillo espectacular hasta picoteos que te hacen pasar un rato increíble. La atención es de 10. Raquel, la camarera, siempre con una sonrisa y súper atenta. Es un lugar que se siente como en casa, ideal para relajarte y maridar, y sin romper la hucha, los precios son muy correctos. Así que, si no has ido aún, ya estás tardando.
Las Bodegas Bohedal ofrecen catas de vino
Así que si estás buscando un lugar donde disfrutar de un buen vino y pasar un rato genial, Bodegas Bohedal es el sitio. La otra noche fui con mi pareja y, déjame decirte, la atención fue de 10. La dueña, Blanca, te hace sentir como en casa desde el primer momento. Nos estuvo explicando cada vino y, ¡vaya que son buenos! El blanco está en otro nivel, un verdadero lujo. Y ojo, si te sientas en las mesas de fuera, esos atardeceres con un buen picoteo y una botella de vino son de las cosas más top que puedes hacer.
Por cierto, ya sé que no todo es perfecto. Escuché a un par de clientes quejarse de la lentitud en la atención, y eso no cuadra. Decir que sólo tienen 12 huevos no es lo mejor que le puedes contar a un cliente, sobre todo cuando el lugar está lleno. Pero bueno, a veces hay fallos y hay que tomárselos con filosofía, aunque ojalá mejoren eso.
En mi caso, la experiencia fue redonda. Me acompañó Leire, y se nota que le apasiona lo que hace. Nos brindó una atención cercana y súper personal. Me encanta cuando la gente se pone a hablar de lo que ama, y aquí de verdad que se nota esa pasión por el vino y el proyecto familiar. Hicimos una cata de vinos y quesos, y fue una barbaridad: explicar cada vino, desde el cultivo hasta el embotellado, eso sí que es un cierre de oro para la tarde. Además, el sitio tiene parking, así que no hay lío con eso.
Y para rematar, quiero dejarlo claro: ¿Las Bodegas Bohedal ofrecen catas de vino? Absolutamente. La experiencia de probar sus vinos, conocer la historia detrás de ellos y disfrutar de una cena riquísima es algo que no puedes dejar pasar. Volveré, y tú deberías pensar en hacerlo también. ¡No te arrepentirás!
Es posible organizar cenas maridaje en Bodegas Bohedal
La verdad, la experiencia en Bodegas Bohedal tiene su lado bueno y malo. Empezando por lo malo, hay que decir que 2 estrellas es un comentario que se escucha. Muchos llegaron llenos de expectativas porque las reseñas eran buenísimas, pero se encontraron con una visita que, en lugar de abrirles el apetito por sus vinos, se dedicó a hablar mal de las grandes bodegas. ¡Eso no está bien, sobrinos! Si estás criticando a la competencia todo el rato, no solo te dejas en mal lugar, sino que además ¡te olvidas de lo que realmente importa, que son tus propios vinos! A mí, ese rollo no me convence, ¡seguro que hay mejores formas de vender lo que tienes!
Ahora, por el otro lado, hay quienes han salido encantadísimos de cenar ahí. 5 estrellas para aquellos que han disfrutado de la comida y la atención. ¡Menuda joya para cenar! La dueña, parece que es un amor y la camarera es un 10 en simpatía. La comida suena de lujo: desde la tabla de embutidos hasta ese revuelo de setas que, según dicen, es el mejor del mundo. ¡Y ni hablar de las torrijas que te dejan con ganas de más! Una buena cena, un par de kalimotxos y una cuenta que no se dispara, es todo lo que se necesita para una noche perfecta. Pablo lo deja claro: “volveré siempre que pueda”, y yo no puedo estar más de acuerdo.
Y sobre lo de los cenas maridaje, sí que hay opción de organizarlo. Aunque no tengo los detalles específicos, no hay nada como preguntarles directamente. Al final, te vas a encontrar con un lugar donde la pasión por el vino y la buena comida se siente a pie de calle. Así que, si estás pensando en una cena especial o en un maridaje, ¡no dudes en conectar con ellos y preguntar directamente! ¡Seguro que te sorprenden!
Quiénes reciben a los visitantes en las Bodegas Bohedal
Vale, sí, te cuento que fui a Bodegas Bohedal una tarde de enero, sobre las 13:30 del 27. La idea era disfrutar de un buen vino y, de paso, hacer alguna compra. Pero la cosa se puso turbia porque, honestamente, no nos atendió nadie. Al llegar, había una terraza bastante animada, con varias mesas ocupadas y gente tomando algo. Veías a una chica charlando con un grupo y nosotros ahí, parados, esperando como tontos para no interrumpirla.
Después de un rato, nos sentamos en una mesa, como quien no quiere la cosa, y seguimos esperando. Pero nada, el tiempo pasó y seguimos siendo invisibles. Al final, nos levantamos y decidimos marchar. Lo mínimo que esperábamos era que alguien viniera a preguntar si necesitábamos algo. Si resulta que la cosa es con reserva, pues que se acerquen y nos lo digan, no hay que ser adivino. ¡Un poco de atención, por favor!
Y al final, la gran pregunta: ¿quiénes reciben a los visitantes en las Bodegas Bohedal? Pues la verdad, parece que era Solo la chica de la terraza, que estaba más a lo suyo que a atendernos. Así que ya sabes, si planeas ir, quizás mejor llames antes para asegurarte de que te atendáis.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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