La Manduca de Azagra

La Manduca de Azagra

Si buscas un pueblito navarro en pleno Madrid, ya tienes que dar una vuelta por La Manduca de Azagra, en C. de Sagasta, 14. Aquí, esta familia navarra mezcla la professional cordialidad con unos platos regionales que son pura emoción, ¡de esos que te llenan el alma! Tienen verduras frescas de la tierra y un chuletón a la parrilla que ni te cuento, todo en un salón que es un espectáculo minimalista. Además, si te preocupa el acceso, sí, es apto para personas en silla de ruedas. No te olvides de probar su tarta de queso, ¡es legendaria! Entra y deja que la buena comida te envuelva.

La Manduca de Azagra

Restaurante navarro
Valoración media: 4,6
Opiniones: 1.185 Reseñas
Dirección: C. de Sagasta, 14, Centro, 28004 Madrid
Teléfono: 915 91 01 12

Horarios La Manduca de Azagra

DíaHora
lunes13:30–18:00, 21:00–1:00
martes13:30–18:00, 21:00–1:00
miércoles13:30–18:00, 21:00–1:00
juevesCerrado
viernesCerrado
sábadoCerrado
domingoCerrado

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Manduca de Azagra

Dónde se encuentra La Manduca de Azagra en Madrid

¡Oye, amigo! Si buscas un planazo para comer en Madrid, no puedes dejar de visitar La Manduca de Azagra. Este sitio es una joya gastronómica en pleno centro, en C. de Sagasta, 14. Te prometo que aquí la comida es 5 estrellas, y no estoy exagerando. La elegancia no se siente pesada; todo lo contrario, se nota que están a otro nivel sin caer en lo de siempre. Cada platillo es un homenaje a las cosechas frescas y las verduras se llevan el protagonismo. ¡La intensidad de los sabores te va a dejar flipando!

Y si eres de los que todo eso de las florituras no te va, aquí no hace falta. La calidad del producto es brutal. Las verduras de temporada son el foco del menú, ¡y ni se hable del pescado! Honestamente, si pruebas la cuajada 'quemada' o la torrija, no vas a poder resistirte a repetir. Y lo mejor de todo, un servicio de 5 estrellas: los propietarios son unos cracks, siempre súper atentos y amables.

¿Y sabes qué más? Es un lugar perfecto para disfrutar en grupo o incluso con los peques, ya que admiten niños. Aunque, palabra de verdad, el aparcamiento puede ser un dolor de cabeza, pero vale la pena. Y para que no se te olvide, el restaurante está en C. de Sagasta, 14, Centro, 28004 Madrid. ¡Hazte un favor y vete ya!

Qué tipo de cocina se ofrece en La Manduca de Azagra

Si estás buscando un sitio donde comer bien, La Manduca de Azagra es tu lugar. Este restaurante navarro en C. de Sagasta, 14, Madrid, te deja flipando desde que cruzas la puerta. La calidad de su comida es de 5 estrellas, y no es por decirlo, ¡es pura realidad! La atención es excelente, con un servicio que te hace sentir como en casa desde el primer momento. Los pimientos son un must; tienen un sabor que se queda contigo, y los tomates del aperitivo son tan espectaculares que se te hace la boca agua solo de pensarlo. Y no te olvides del gazpacho, es una explosión de sabor que no sabrías ni cómo describir.

El ambiente es de relax total, perfecto para ponerte al día con los colegas o disfrutar de una cena romántica. ¿Y qué me dices de su menú? Elegimos pargo a la brasa y besugo, que estaban fresquísimos, al igual que unas alcachofas de temporada que eran pura delicia. Además, lo del huevo con pimientos está en otro nivel. Y si te gusta el chocolate, el coulant para terminar es lo que necesitas. Todo esto por un precio justo de 70-80€ por persona, ¡un lujo accesible!

La Manduca de Azagra lleva 21 años dando caña, y todavía se siente fresquísimo. Lo llevan una familia que ha mantenido la esencia con las mejores verduras y hortalizas de su propia huerta. Así que si buscas comer bien, este sitio es perfecto, como volver a casa. La carta de vinos también es un gran plus. ¡Un sitio donde la cocina es pura cultura! Así que ya lo sabes, en La Manduca de Azagra encuentras una cocina navarra con platos destacados como chistorra, merluza, y una de las mejores menestras de Madrid. ¡Ir es un no-brainer!

Cuál es la especialidad gastronómica del lugar

Mira, La Manduca de Azagra está en la C. de Sagasta, 14, en pleno centro de Madrid y la verdad es que tiene un aire elegante que impresiona. El local es vistoso y la decoración está muy currada, así que no puedes quejarte del ambiente. Eso sí, las expectativas son altas, a juzgar por las críticas que he leído. La atención de la Maitre y de los dueños es de primera, muy profesionales y con ganas de agradar a los comensales. Eso siempre se agradece, ¿no?

Los aperitivos, con tomate y chistorra, están buenos, pero luego la cosa ya no brilla igual. Los platos principales, como la merluza, que era de buena calidad, se quedan cortos en sabor. Al final, te piden 74 euros por persona y me parece que la relación calidad-precio no cuadra. Las alcachofas estaban bien, pero no te vuelven loco, y los postres… bueno, son buenos, pero no precisamente una obra maestra.

Sin embargo, hay a quienes les ha encantado. La comida es un espectáculo para algunos, y lo que dicen del trato es que es increíble. Muchos se llevan una experiencia genial y piensan en volver. Pero ojo, que el ruido en el local puede ser un problemón. Las paredes de ladrillo no ayudan a la insonorización, y puede que gentes que buscan un rato tranquilo se lleven una sorpresa desagradable. Pero, en cuanto a la especialidad gastronómica, parece que todo el mundo se rinde ante su chistorra. Al final, es una de las cosas que realmente vale la pena probar, pero no te esperes una experiencia totalmente perfecta, porque hay detalles que pulir.

La Manduca de Azagra ofrece opciones vegetarianas o veganas

Y ya te digo, La Manduca de Azagra es un sitio de esos que merecen todas las estrellas. Desde que pones un pie dentro, la arquitectura te atrapa. La dueña Anabel, con su encantadora personalidad, se encarga de que quieras probar cada cosa en la carta. Es que la calidad y presentación de los platos es otro nivel. El sabor, ni te cuento, uno de los mejores restaurantes de Madrid, definitivamente. La comida tiene un atrevido 5 estrellas, el servicio un sólido 4, y el ambiente está en un 5 también. ¡No hay vuelta atrás!

Pero, claro, no todo es color de rosa. Alguien tuvo una experiencia de mala suerte con un camarero que le puso demasiada presión para pedir. O sea, estaban apenas empezando la noche y aunque prometieron pedir, el chico no les dio un respiro. Al final, se quejaron y el jefe no tomó el tema en serio. Un 1 en servicio, ambiente y comida, y con razones, no me extraña que no quieran repetir. Eso de sentirte obligado a pedir no va, ¿verdad?

Sin embargo, si de verdad buscas un lugar donde la comida se siente como en casa, aquí la encuentras. Las verduras vienen frescas de su propio huerto en Navarra y eso se nota en cada bocado. A su solomillo le falta poco para hacerse un dios, y la torrija caramelizada es un manjar que no puedes dejar pasar. Un 4 en comida y un 5 en servicio hablan por sí solos. Los precios, entre 30 y 70 €, están más que justificados por la calidad y la atención que ofrecen.

Y para rematar la conversación: ¿La Manduca de Azagra ofrece opciones vegetarianas o veganas? Aquí está el tema: la mayoría de su plato estrella son carnosos y no se menciona nada de opciones vegetarianas ni veganas en las reseñas. Así que si buscas veggies, es más acertado preguntar directamente al local para ver qué pueden ofrecerte en el menú. Pero si te gusta disfrutar de lo tradicional español, este es tu sitio. ¡Tienes que ir!

Es apto para personas con movilidad reducida

Mira, si estás buscando un plan de 5 estrellas, tienes que ir a La Manduca de Azagra en la C. de Sagasta, 14. Este lugar es una auténtica pasada. Llevaba meses queriendo ir, y cada vez que intentábamos, estaba a tope. Ahora entiendo por qué: la comida es una locura. Te reciben los dueños, que son súper majos, y de verdad que notas el cariño en todo, ¡porque tienen productos directos de su granja en Navarra!

La carta no es enorme, pero lo que hay está brutal. Los pimientos de piquillo, las croquetas y la torija de postre son de otro mundo. Y la merluza y las carrilleras de ternera son tan tiernas que se deshacen. No hay florituras raras, solo sabores reales que te dejan satisfecho, y eso es lo que importa. Te sale una cena sobre unos 40-70€, dependiendo de lo que te metas, pero vale cada céntimo. Aquí no te vas a quedar con hambre, palabra.

Además, el ambiente es genial. Los que te atienden son unos fenómenos, y el dueño, junto con su hija, no dudan en salir a despedirte cuando terminas. Se nota el buen rollo. Solo te advierto que hay que reservar, porque se llena como pan caliente. Y sobre el ruido, puedes estar tranquilo, que el nivel es muy bajo, perfecto para disfrutar de la cena sin estruendos.

Ahora, sobre si es apto para personas con movilidad reducida, la verdad es que no tengo mucha info específica de eso. Pero como es un restaurante del centro, podría ser un poco complicado entrar si hay escaleras o cosas así. Lo mejor es llamar antes y preguntarles, así no hay sorpresas. Pero una cosa te digo: vale la pena la visita, ¡no te lo pierdas!

Cómo es el ambiente del salón en La Manduca de Azagra

Y bueno, si estás por Madrid y no has ido a La Manduca de Azagra, ya estás tardando. Este restaurante navarro en C. de Sagasta, 14 es un verdadero clásico de la ciudad. Te vas a encontrar con un producto excelente, tratado con un mimo y una técnica que flipas. La menestra es espectacular, y las pochas que ponen ahí son para llorar de lo buenas que están. Y, si te atreves con los segundos, el rape y el solomillo son de lo mejor que has probado. ¡Vaya nivel, colega!

La atención es de otro mundo, impecable sin ser pesada. Eso es clave, porque nadie quiere un camarero que no te deja en paz. Aquí tienes el lujo de lo aparentemente sencillo, como mejor lo disfrutarías. No obstante, tengo que ser sincero; tal vez deberían darle una vuelta a los postres. Un poco más de variedad no caería nada mal.

Y si hablamos de ambiente, el sitio tiene una decoración sobria pero elegante. No es el típico lugar donde te sientes ahogado por el ruido. Es más bien un sitio que invita a disfrutar de la comida sin que te sientas en un banquete de boda. Aunque, si te soy honesto, tiene un toque algo frío. Pero eso no le quita lo impresionante que es la mano de Patxi Mangado en cada rincón.

Si andas buscando una GastroeXperiencia Top, este es el lugar. El manejo de las verduras es excepcional, y cuando pruebas sus pescados y carnes a la brasa… Te quedas en estado de shock. ¿Y el vino? Te recomiendo un RODA I 2018 que marida perfecto con lo que pidas. En serio, no te arrepentirás. ¡Hazte un favor y vete ya!

Qué platos son recomendados para probar según la introducción

Y bueno, si no has ido a La Manduca de Azagra en Madrid, ya estás tardando. Este sitio es un templo de las verduras de temporada y las carnes. Hablamos de cosas serias aquí: los pimientos de cristal son una pasada y la chuleta de vaca vieja… ¡uf! Sabrosa y tierna como pocas. El ambiente es de lo más agradable, ideal para juntarte con amigos y disfrutar de una buena charla mientras degustas su comida. Prepárate a dejarte unos 70-80 € por cabeza, porque la calidad lo vale. Comida y servicio, todo con 5 estrellas.

La verdad es que este restaurante navarro con aires modernos se ha hecho un nombre en Madrid. Las mesas son amplias y silenciosas, lo que se agradece, y la atención es profesional y esmerada. Todo llega al momento, aunque eso sí, a veces te quedas con ganas de un poco más en la cantidad. Recomendado para una cena de 50-60 €. Pero te juro que no vas a salir decepcionado, porque su torrija caramelizada con helado y el cogote de merluza son simplemente imprescindibles.

Y qué decir de las verduras. Si te gustan las alcachofas y los puerros, aquí están en su punto, casi de otro mundo. Las pochas son un escándalo y la carta de vinos es para perderse. Ojo, que el servicio puede ser un pelín lento y a veces se confunden con los pedidos, pero te lo solucionan rápido. El ambiente es 5 estrellas, así que lo compensa.

En definitiva, si no sabes qué probar, te recomiendo sí o sí la ensalada de tomate, esas alcachofas, y no te vayas sin probar la torrija. Y, de postre, date un capricho con esa torrija caramelizada que, a pesar de mis dudas con el café aquí, ¡no hay palabras para describir lo buena que estaba! Así que ya sabes, hazte un favor y no te lo pierdas.

Se recomienda reservar con anticipación para visitar La Manduca de Azagra

Y mira, hablando de La Manduca de Azagra, si no lo has probado aún, te estás perdiendo un sitio de locura. Estuvimos cuatro personas y salimos encantados. El trato es súper cercano y familiar, te hacen sentir como en casa desde el momento en que entras. El ambiente está bien bonito, y la comida... ¡vaya comida! Platos de temporada que no te dejarán indiferente. En total, nos dejamos unos 70€ por la experiencia y cada céntimo valió la pena. No os olvidéis de mirar las fotos que dejo, ¡no tienen desperdicio!

Hablando de comida, la verdad que lo de este lugar es impresionante. Pimientos de cristal, torrija, solomillo a la brasa y una lubina al horno que estaba para llorar de lo rica que era. Todo hecho con mucho mimo, se nota que aquí la gente realmente quiere lo que hace. El nivel de atención fue altísimo, y el ambiente estaba siempre lleno de buen rollo. Te prometo que no hay forma de salir de allí con hambre, las raciones son generosas y sobre todo… muy bien presentadas.

El local tiene una decoración minimalista, pero es acogedor y cálido. La comida, sin duda, es la estrella del show aquí. Si quieres unos platos de verduras de temporada que realmente te hagan sentir lo que comes, este es el lugar. Además, la limpieza y el detalle en cada plato es digno de mención. Sinceramente, si vuelvo a Madrid, este lugar será una de mis primeras paradas.

Y al final de todo esto, la verdad es que se recomienda reservar con anticipación. Estuvimos un sábado y el sitio estaba a reventar, así que no lo dejéis al azar. Es de esos lugares que la gente conoce y quiere volver, así que mejor asegurarse de que tienes tu mesa. ¡No dudes en dejarte caer por La Manduca de Azagra!

Cuál es la calidad del servicio en La Manduca de Azagra

¿Te imaginas un sitio donde cada plato que pruebas te hace querer llorar de la emoción? La Manduca de Azagra lo tiene todo. Desde que entras, sientes que te tratan como en casa. La pareja de dueños es un amor y se nota que tienen un corazón enorme. El servicio es impecable, siempre atentos a lo que necesites. Es un sitio super mono, ideal para sentarte y disfrutar de una buena cena sin prisas. ¿Y el precio? Por entre 50-70 € por persona, te llevas una experiencia de 10.

Hablemos de la comida, porque aquí la cosa se pone seria. Si amas las verduras, aquí están a otro nivel. Te hacen alucinar. En mi última visita, probé unas alcachofas y pimientos de cristal que eran una locura. Completa eso con unas croquetas de jamón que te elevan y un rape a la brasa que ni te cuento. Y ojo a la torrija caramelizada para el postre, un auténtico acierto. Los aperitivos están finísimos, te traen chistorra y unos tomates de esos que ya no encuentras en otros lados. El ambiente es bastante bueno, con un local que invita a quedarte.

Sobre el servicio, la atención de gente como Tamara, Jazmín, Aracelis e Idolia es de las que se recuerdan. Te hacen sentir especial en cada visita, incluso se tomaron un momento para despedirse cuando nos fuimos, ¡cuando hacen eso sabes que están en la onda! La calidad de la comida se refleja en el precio, pero sinceramente, vale cada céntimo. En resumen, en La Manduca de Azagra, el servicio es espectacular; la amabilidad, la atención al detalle y esos toques personales son una carta de presentación que deja huella.

Hay opciones de comida para llevar en La Manduca de Azagra

Y hablando de comer bien, no puedo dejar de mencionar La Manduca de Azagra. Está en Calle de Sagasta, 14, y déjame decirte que es uno de esos sitios que no te puedes perder si estás en el centro de Madrid. La onda es bien navarra, ¿sabes? Así que prepárate para disfrutar de platos que te van a hacer sentir como si estuvieras en una buena casa de tu abuela. Los pintxos y los platos típicos son una locura, han capturado la esencia de la cocina de Navarra y la han llevado a otro nivel.

La decoración es acogedora, con un toque rústico que te invita a quedarte un rato. No es el típico restaurante frío; aquí sientes la calidez desde el momento en que entras. Pero lo mejor de todo son sus tacos y los menús del día, que son simplemente brutales. Vas a querer probar todo, así que ven con hambre, porque la cantidad de opciones es amplia y no te vas a arrepentir de nada.

Y si te preocupa el tema de llevarte algo bueno a casa, aquí la gente es genial. Tienen opciones de comida para llevar, así que si no puedes quedarte, no pasa nada. Solo pides lo que quieras y te lo empaquetan para que puedas disfrutarlo donde te haga falta. Así que sí, puedes llevarte tu ración de felicidad a casa o a donde estés. ¡Ya tienes una razón más para pasarte por allí!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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