
¡Tienes que conocer el Restaurante Mesón Burgos! Este emblemático mesón castellano, fundado en 1957, está en la C. Sombrerería, 8, Bajo, y es el sitio ideal para disfrutar de la mejor comida tradicional de la zona. Aquí no solo te deleitarás con lechazo asado, morcilla de Burgos y sopas de ajo, sino que también hay que probar sus famosas patatas bravas, que muchos dicen que son las mejores de la ciudad. Además, el ambiente es pura tradición y tapeo, así que ya sabes, ¡no te lo pierdas!
Restaurante Meson Burgos
Página web
Horarios Restaurante Meson Burgos
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
| martes | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
| miércoles | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
| jueves | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
| viernes | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
| sábado | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
| domingo | 11:00–16:00, 18:00–23:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante Meson Burgos
Cuál es el nombre del restaurante mencionado en el artículo
Si estás en Burgos y buscas un plan chulo para cenar, tienes que pasarte por Meson Burgos, un sitio clásico que está ahí desde hace mil años y que no te decepcionará. Está en C. Sombrerería, 8, Bajo, a un paso de la plaza Mayor, así que no hay forma de que te pierdas. Aquí son unos cracks con las patatas bravas, que, aunque no sean las más crujientes que hayas probado, la salsa brava está a otro nivel. ¡Te lo digo yo!
El ambiente es súper acogedor, perfecto para quedarte a picar algo y, si puedes, reserva porque suele llenarse. La camarera es un encanto y tiene buena onda, siempre con una sonrisa y listo para hacerte sentir como en casa. El tema de precios está genial, puedes cenar por 1-10 € por persona, así que si vas con colegas no te dejará en la ruina.
Eso sí, el aparcamiento es un poco rollo, así que prepárate para buscar un sitio cerca, ya sea en el aparcamientos de pago o en el parking de la Plaza Mayor. Para los que van con peques, no hay problema, son un restaurante familiar y hay acceso para sillas de ruedas, aunque se hace un poco estrecho, eh.
En resumidas cuentas, si no sabes dónde comer unas tapas ricas y disfrutar de un buen ambiente en Burgos, no dudes: el nombre del restaurante mencionado es Meson Burgos. Así que ya sabes, ¡a darles una oportunidad!
En qué año fue fundado el Restaurante Mesón Burgos
Ya te digo, si estás pensando en pasar por Meson Burgos, prepárate para una mezcla de emociones. Hay opiniones muy dispares. Por un lado, algunos se han llevado una gran decepción. Un usuario se quejó de que le pusieron una “doble de bravas” por 4’80€, y esas patatas eran más bien una broma con solo 4 patatas en un platillo más pequeño que un cofre de tesoro. Lo que le saca una estrella por todo, ¿no? Comida, servicio y ambiente, todo en la mierda. Un 1 como una casa.
Pero luego, pasamos a las 5 estrellas, ¡y eso cambia la película! Algunos dicen que el sitio es excelente y el trato, de lo mejor. Los brioche tienen un pan esponjoso, nada del típico ladrillo seco. ¡La combinación de ingredientes y los postres son un espectáculo! Perfecto si vas a cenar, por 10-20€. Y, ojo, aparcar por ahí es una odisea. Te aviso, intenta no dar mil vueltas.
Y no te olvides del ambientazo que hay. La peña está a reventar, y es normal, porque tienen unas patatas bravas y unos tigres que son la caña. El servicio es rápido y te atienden genial. Aún hay espacio en el bolsillo, pues algún plato cuesta entre 1-10€ y la calidad es top, ¿qué más quieres?
En cuanto a qué más se puede probar, los morritos, los tigres y el lechazo son de otro planeta. Te lo aseguro. El salón de arriba es un fijo si quieres un poco de calma del bullicio de la zona centro. Y no puedo olvidar la morcilla de Burgos, ¡se deshace en la boca! Pero, cuidado, varios también mencionaron que no todo es perfecto, como la falta de higiene y algún plato más flojo.
Por último, para responderte, aunque no tengo el dato exacto en la información que me diste, el restaurante Mesón Burgos parece tener una trayectoria que bien podría estar en pie desde hace algunos años, pero no hay un año fijo de fundación. Así que si quieres indagar más a fondo, tendrás que preguntarle a ellos. ¡A disfrutar de la comida!
Dónde se encuentra ubicado el Restaurante Mesón Burgos
Mira, si vas a Burgos, tienes que probar las patatas bravas del Mesón Burgos. Hice una ruta por la ciudad probando bravas y al final, sin duda, ¡las mejores están aquí! Te juro que están tan ricas que yo me pedí tres raciones porque, claro, no vivo allí y sabía que si no lo hacía, hasta mi próximo viaje no las volvería a probar. Eso sí, prepárate para esperar un poco, porque siempre está lleno. Los camareros son muy majetes, y la vibe del lugar es como la de esas tabernas chulas que casi no quedan.
Pero no todo es color de rosa. He escuchado que hay que tener paciencia a la hora de comer. Un amigo me contó que su experiencia fue un verdadero desastre. La chica que les atendía desapareció en el momento en que llegó una mesa grande, dejando solo a un chico que, aunque era muy amable, no se las sabía todas. Tras una hora de espera, le dijeron que lo que habían pedido ya no existía. ¡Una locura! Con tanta espera, se les pasó la oportunidad de ir a otro sitio. Menuda faena.
También he oído críticas sobre el tamaño de las raciones. Gente que se queja de que les trajeron platos en tamaño de café. ¡¿En serio?! Eso es muy triste. Un amigo pagó 9 euros por una doble de bravas y, según él, las raciones eran absurdamente pequeñas. ¡Quería comer, no irse decepcionado! Lo cierto es que el servicio puede ser un poco lento y, aunque había un camarero que se esforzaba, simplemente no era suficiente para tanta demanda.
Así que, si piensas en ir a comer al restaurante Mesón Burgos, ya sabes que está en la Calle Sombrerería, 8, Bajo, en Burgos. Ve con ganas de probar esas bravas, pero prepárate para unas sorpresas mayúsculas, tanto buenas como malas. ¡Suerte!
Qué tipo de cocina ofrece el Restaurante Mesón Burgos
El Restaurante Mesón Burgos es un lugar que, la verdad, promete pero se queda en medio camino. Cuando llegamos, ya de entrada, decidimos probar las famosas patatas bravas que todo el mundo elogia. Pero, sinceramente, aunque son ricas, no son la maravilla que esperábamos. La comida es normal y aceptable, pero no da para tirar cohetes, ¿me entiendes? El trato que recibimos, por otro lado, fue otro asunto. El camarero, un poco seco, a veces ni nos respondía cuando le hablábamos. Como para volver a apuntarlo en la lista de favoritos… lo dudo.
Sin embargo, hay que decir que es un buen sitio si andas por el centro de Burgos, cerca de la catedral. Aquí se pueden probar tapas y pinchos típicos a precios bastante asequibles. Hicimos una vaquita para compartir una variedad de pinchos y, mira, salió a un total de 29€. Si eres turista, no puedes irte sin probar la morcilla de Burgos y los tigres. ¡Eso sí que está de lujo! El ambiente es agradable y tiene su rollo, el sitio es bonito para una cenita.
En otra ocasión, intentamos comer dentro porque hacía calor, pero el dueño nos mandó pedir de la carta del restaurante. Ojo, que tampoco nos dieron una carta completa y nos sentimos un poco fuera de lugar, como si no pertenecíamos a la mesa. La camarera era un amor, pero el dueño no se portó bien con nosotros. Muy raro, ¿no? Al final, aunque la comida estaba bien, la experiencia se quedó un poco chafada por ese tema.
Sin embargo, no me puedo quejar del último tapeo que nos pegamos. Todo lo que probamos estaba espectacular. Desde las bravas, las croquetas, hasta un entrecot que estaba de rechupete. Y ni hablar de la tarta de queso de cabra, ¡un acierto total! Si vuelvo a Burgos, ¡seguro que repito! En resumen, lo que ofrece el Restaurante Mesón Burgos es buena cocina castellana, especializándose en tapas y platos típicos. Aunque hay que decir que, a veces, el servicio puede dejar un poco que desear. Pero, como todo en la vida, hay que probar para saber, ¿no?
Cuáles son algunos de los platos destacados del menú del restaurante
El Mesón Burgos está dando de qué hablar, y no siempre para bien. Por un lado, tenemos esas raciones de chopitos que son una vergüenza. 8,50€ por un plato que parece más un tazón de café que otra cosa, ¿en serio? Eso es tomarnos el pelo a todos. Pero luego, por el otro lado, hay cosas que sí destacan, como los pinchos y ese cochinillo que está brutal. Si te pasas por allí, asegúrate de probarlo porque está muy recomendable, ¡vale cada euro!
Y hablando del servicio, hay que decir que en una de las últimas visitas a la terraza, la camarera Irati fue un encanto absoluto. Nos atendió de maravilla, y la comida no tardó nada en llegar. El ambiente era genial, con un rollo muy auténtico. Eso sí, es un sitio donde, si no vas pronto, es fácil que te dé calor, así que ve preparado. Lo bueno es que comes por unos 20-30€, y por ese precio, sales muy satisfecho.
Pero no todo es perfecto. Escuché una historia un poco incómoda sobre un matrimonio que tuvo problemas para pedir en la terraza. La camarera les mandó entrar a pedir en barra, y eso no me pareció muy correcto, sobre todo considerando que estaban con problemas de movilidad. Pequeños detalles como ese pueden arruinar la experiencia. Sin embargo, eso no quita que las patatas bravas sean de las mejores en Burgos, así que es un dilema.
En resumen, si decides ir al Mesón Burgos, no te olvides de probar sobre todo el cochinillo, los pinchos y, por supuesto, esas patatas bravas que son de las mejores. Puede haber tropiezos, pero hay que reconocer que a veces también se aciertan. ¡Así que ya sabes, es un sitio que merece la pena explorar y decidir por ti mismo!
Qué es el lechazo asado
Si andas por Burgos, no puedes dejar pasar el Mesón Burgos, que está en C. Sombrerería, 8, Bajo. Este lugar es todo un clásico, y lo sabes, sobre todo si hablamos de patatas bravas. Aquí la movida es que tienes una variedad de raciones y pinchos que te van a flipar. Las bravas son famosas y me atrevería a decir que irresistibles. Prueba también los champiñones rellenos, que son la caña. El servicio es rápido y eficiente, así que no vas a quedarte esperando.
Ahora, si lo que quieres es comer bien y sin dejarte un dineral, aquí también se cuecen cosas muy ricas. Este sitio te da comida casera sin complicaciones. Las cojonudas y los mejillones tigre son un must, y si te va el rollo de los champiñones, ya sabes a lo que te refieres. El precio puede estar entre 10 y 20 €, lo que es bastante asequible. Con la atención al cliente, se llevan la palma, así que estás en buenas manos.
Por otro lado, si te pones serio y decides hacer una cena en condiciones, el Mesón Burgos no decepciona. Allá puedes zamparte las famosas patatas bravas, pero también unas buenas brochetas de solomillo o el bacalao, que está genial. Aquí el ambiente es familiar y auténtico, así que no te va a faltar buen rollo mientras disfrutas de la buena comida. Por 20-30 € ya has cenado como un rey.
En caso de que hayas oído algo negativo sobre el lugar, es cierto que hay un camarero que ha recibido quejas. En fin, ya sabes lo que dicen: "donde hay fuego, hay cenizas". Pero no dejes que eso te estropee la experiencia, porque la comida realmente vale la pena. Todo el mundo tiene un mal día y algunas opiniones están más infladas que un globo.
Y ya que estamos, ¿qué es el lechazo asado? Pues es un plato tradicional castellano, típico de aquí, que consiste en un cordero asado a baja temperatura y servido con su jugo. Si te das el capricho, es un manjar que no querrás perderte. En resumen, si te dejas caer por el Mesón Burgos, asegúrate de probar sus delicias. ¡No te vas a arrepentir!
Por qué son famosas las patatas bravas del Mesón Burgos
Mira, si alguna vez piensas en ir al Mesón Burgos, te diré que te prepares. No todo lo que brilla es oro, y este lugar tiene sus altibajos. Por un lado, hay quienes salen encantados de ahí. Escuchas a algunos decir que es un sitio con tradición en Burgos, ideal para unas tapas. Las patatas bravas son su carta de presentación y, según cuentan, merecen la pena. Así que si eres turista, esto es algo que deberías considerar. A veces el servicio puede ser bastante decente, con camareros que hacen el esfuerzo.
Pero cuidado, la otra cara de la moneda es fea. Hay gente que ha tenido experiencias pésimas, especialmente con el trato de las camareras. No puedo dejar de mencionar a esa camarera rubia que, por lo visto, no sabe lo que es tener un mínimo de educación y respeto. Te tratan como si fueras un fastidio y eso se nota, en serio. Las quejas sobre el servicio son una constante, y con razón. También he oído de raciones pequeñas y un servicio que deja mucho que desear.
A pesar de todo, hay quienes han disfrutado de su comida y dicen que la morcilla es espectacular. Lo aseguran con firmeza y apuntan a que los platos son caseros y bien elaborados. Pero, si te lanzas a pedir esos tigres o calamares, asegúrate de tener paciencia porque puedes quedarte colgado esperando. La verdad es que este lugar podría ser brutal si mejoraran en educación y atención al cliente.
Ahora, hablando de las famosas patatas bravas, son bastante conocidas en la zona por ser una de esas tapas que nunca fallan. La combinación de su sabor y su punto crujiente da en el clavo. Además, parece que el Mesón Burgos se ha hecho un nombre llevándolas al siguiente nivel, algo que la gente no olvida al hablar de este sitio. Así que, si decides arriesgarte, al menos no salgas sin haber probado esas bravas. ¡Suerte!
Qué tipo de ambiente se puede encontrar en el Restaurante Mesón Burgos
Mira, si estás buscando un sitio para comer bien en Burgos, el Restaurante Mesón Burgos es una opción, aunque con sus peros. La carta está cargada de platos castellanos que te hacen la boca agua. Te recomiendo que pidas unas bravas y unos pimientos de padrón; están buenos y, aunque las raciones no son exageradas, lo disfrutas. El ambiente tiene su cosilla, se está a gusto y tiene un aire de mesa de amigos. En cuanto al servicio, es un trato bastante casual, sin grandes alardes, pero no son malotes.
Ahora bien, no todo es rosa. Hay pegas que no puedes pasar por alto. En nuestra visita, el lugar estaba bastante sucio y los aperitivos me parecieron carísimos. A seis euros y medio por seis croquetas, casi estaba pagando un euro y pico por cada una, ¡locura! Y la ración de chopitos era más un insulto que una comida, tan mínima que daba pena. Ahí me quedó claro que no vuelvo. El servicio es veloz, eso sí, no se puede negar que son rápidos, pero el ambiente no compensa lo demás.
En contraste, para los que buscan un plan más sabroso, aquí encuentras unas de las mejores patatas bravas de Burgos. Para mí, son incluso las mejores que he probado, y mira que no soy fan del picante, pero tienen un toque que engancha. Eso sí, es una pena lo justo de las raciones; si añadieran un poco más estaría en la cima. En cuanto al ambiente en Mesón Burgos, es un lugar cómodo, con un buen rollo general. Ideal para ir a disfrutar con amigos de unos pinchos clásicos y un vermut bien hecho antes de salir a seguir con la fiesta en esta ciudad tan chula que es Burgos.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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